LO QUE SE ROMPIÓ EN MÍ

Esta canción no nació de un golpe.

Nació del desgaste.

De esos silencios largos que no hacen ruido, pero van apagando la luz de una casa por dentro.

De sostener durante años lo que se supone que es de dos.

De aprender a respirar sola mientras duermes acompañada.

Lo que se rompió en mí empezó a escribirse mucho antes de que hubiera música.

Se escribió en recibos pagados sin palabras,

en inviernos compartidos sin miradas,

en una cama donde el cuerpo estaba, pero el alma ya no.

Durante mucho tiempo pensé que el dolor venía de lo material, del cansancio, de la falta de ayuda.

Pero no.

Lo que más dolía era el gesto.

La forma de mirar.

La sensación de no estar a salvo en tu propia casa.

Hubo frases que se quedaron clavadas.

Palabras dichas para empequeñecer.

Sueños ridiculizados.

Una voz a la que intentaron convencer de que no valía nada.

Y aun así, seguí.

Aguanté.

Sostuve.

Hasta que un día entendí algo esencial:

compartir no es desaparecer.

Amar no es aguantar.

Y cuidar no puede significar romperte en silencio.

Cuando escribí esta canción no lo hice desde la rabia.

La escribí desde la tristeza lúcida.

Desde ese momento en el que algo se rompe por dentro sin hacer ruido…

y ya no se puede —ni se quiere— reparar.

Por eso el góspel aparece como un susurro primero,

como una respiración que se sostiene,

y luego crece.

Porque aunque algo se rompiera,

yo seguía en pie.

El piano llegó solo, lento, desnudo.

El órgano como un refugio.

Y los coros no como un adorno,

sino como una voz colectiva que me recordaba algo fundamental:

No estaba rota.

Estaba viva.

Lo que se rompió en mí no es una canción de derrota.

Es una canción de verdad.

De límites.

De alas aprendiendo a desplegarse.

Hoy bendigo aquello que se rompió,

porque me salvó de seguir muriendo despacio

en un amor que no era para mí.

Y si esta canción llega a alguien,

no es para señalar,

es para acompañar.

Porque a veces, cuando el alma se apaga,

no hay palabras que la enciendan…

pero sí decisiones que la devuelven a casa.

Anterior
Anterior

Y me quedo

Siguiente
Siguiente

Verdad en el silencio