A otra cosa, mariposa
A otra cosa, mariposa nació en uno de esos momentos silenciosos en los que la vida ya ha dolido bastante y, aun así, decide seguir adelante.
No surgió desde la rabia ni desde el reproche.
Nació después.
Cuando el llanto ya no quema, cuando el corazón sigue herido pero empieza a entender.
La frase apareció primero como un susurro, casi como una broma dicha para sobrevivir: “a otra cosa, mariposa”. Una expresión sencilla, popular, casi infantil, que escondía una verdad inmensa: soltar también es un acto de valentía.
La canción empezó a tomar forma frente a un piano, en una tarde tranquila, sin prisa. Cada acorde parecía abrir una habitación del pasado: despedidas inesperadas, palabras que nunca llegaron, silencios demasiado largos. Las primeras frases hablaban de alas rotas y corazones heridos, no como lamento, sino como constatación de algo que ya había pasado.
A medida que avanzaba, la canción dejó de mirar atrás.
El dolor seguía ahí, pero ya no mandaba.
Fue entonces cuando el soul y el blues se hicieron presentes de forma natural. Porque hay heridas que no se cuentan: se cantan despacio, dejando espacio entre nota y nota para respirar. El gospel llegó después, casi sin darse cuenta, como un abrazo colectivo, como esa voz interior que aparece cuando una ya no puede sola y necesita sostén.
Los coros no se pensaron como adorno, sino como compañía. Representan esa fuerza invisible que sostiene cuando una mujer decide levantarse: la memoria, la fe, las personas que estuvieron, incluso las que se fueron dejando una enseñanza.
El estribillo se convirtió en el punto de inflexión. Ya no hablaba de pérdida, sino de elección. Elegir soltar. Elegir volar. Elegir confiar en que el tiempo, aunque duela, también cura.
A otra cosa, mariposa no es una canción de ruptura.
Es una canción de superación consciente.
De entender que el abandono no define, que el amor propio no es egoísmo y que cada final contiene una aurora.
La mariposa aparece como símbolo de transformación. No huye: se transforma. No olvida: integra. No vuelve atrás porque ya no pertenece al mismo lugar.
Esta canción fue creada para quienes han amado de verdad, para quienes han perdido sin ruido y para quienes, un día cualquiera, se miraron al espejo y decidieron seguir viviendo con dignidad.
Porque a veces, lo más valiente que puede hacer el corazón es decir en voz baja…
a otra cosa, mariposa.
LUNA E.